Más de 70.000 libros digitalizados para personas con discapacidad visual

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De la tinta a la pantalla

Con el esfuerzo mancomunado de la asociación civil Tiflonexos, 40 editoriales y un equipo de voluntarios se han digitalizado textos que están disponibles en línea para personas con discapacidad visual o baja visión. 

Alessandra Hernández V.  

La accesibilidad a la lectura ha estado limitada para las personas con discapacidad visual, baja visión, restos visuales o dificultades de aprendizaje. Las pocas opciones de libros en formatos como braille, audiolibros, ebooks accesibles, libros táctiles, audiodescriptivos o con letra grande excluye a muchas personas de la experiencia literaria. Además, la mayoría de bibliotecas y librerías no están equipadas adecuadamente para recibir a personas con discapacidad visual. 

A los 17 años Pablo Lecuona comenzó a trabajar en la Biblioteca Argentina para Ciegos (BAC)  como técnico de grabación. Desde siempre la lectura estuvo muy presente en su casa. Su hermana, tres años mayor que él, era quien le leía. 

“Yo tenía 6 años y ella 9, se cansaba de leerme y empezó a cobrarme y yo le pagaba. Gastaba mis ahorros para que me leyera”, cuenta Pablo a quien le diagnosticaron un problema congénito en los ojos a los dos años de edad. Poco a poco perdió la vista por completo, pero no la avidez por la lectura.

En la imagen Pablo Lecuona, creador de Tiflolibros, sostiene un micrófono y tiene un audífono en el oído derecho.

Lejos de arredrarse, se convirtió en activista para ciegos y junto a un grupo de amigos creó la primera biblioteca digital de habla hispana enfocada en personas con discapacidad visual. Así nació TifloLibros, que con el devenir del tiempo daría origen a Tiflonexos, asociación sin fines de lucro que ofrece servicios a personas ciegas y con baja visión. 

Recién cuando estaba en 4to grado de primario aprendió la lectura Braille, después escuchaba los libros en casete, que eran libros grabados. En su adolescencia, a los 16, 17 años era un usuario muy activo de la biblioteca Braille de la BAC y comenzó a participar en el grupo de jóvenes y ahí surgió la posibilidad de hacer un curso de operación técnica para libros hablados en la Fundación Braille del Uruguay e hicieron un sorteo que ganó él.  

Del libro parlante al digital

De ahí empezó a incursionar en el mundo de libros accesibles. Todavía estaba en 5to año del secundario y empezó a trabajar en la biblioteca. Era el año 1992.   

“Hacer el libro accesible dependía de voluntarios que venían a grabar una vez por semana, una hora, media hora, depende del tiempo de lectura de cada uno, porque había gente que leía muy bien y no había que cortar, pero gente que si el libro era complicado había que hacer cortes y volver para atrás si se equivocaban, si había un ruido. Cada voluntario venía una vez por semana y grababa ese mismo libro, con la misma voz. Un libro se grababa en muchas semanas porque de diez horas de duración por ahí podía tardar entre quince y veinte semanas en grabar, sin contar que un día el voluntario no pudiera venir. La producción era lenta, muy artesanal, leyendo el libro en voz alta, letra tras letra, con voluntarios, no se contaba con la posibilidad de tener lectores dedicados full time. Lo que tratábamos de hacer era tener cada día varios lectores y que cada uno grabara un libro”, rememora Pablo. 

Agrega que terminar un libro era una ocasión importante porque no siempre se concluía con la rapidez deseada. Al terminar un ejemplar se hacían dos o tres copias, porque tampoco había tantos casetes, por eso las bibliotecas eran circulantes: se leía un libro y se devolvía. 

“Cuando entré a trabajar en la biblioteca, en 1992, había unos 300 y poquitos títulos grabados en audio y no había copia de todos. A veces tardaban meses en devolverlos (…) Venía gente muy lectora, gente mayor que había perdido la vista hace poco, y llegaba un momento en que se le agotaban los libros. Cuando me fui, en 2004, ya se habían alcanzado los 1.100 títulos”, comenta.  

La imagen muestra a una mujer joven en su ambiente de estudio o trabajo, leyendo un libro impreso en Braille. A su izquierda hay una taza.

La tiflotecnología adaptada para las dificultades visuales es el conjunto de técnicas, conocimientos y recursos enfocados a procurar apoyo a personas ciegas, al facilitarles los medios idóneos para la correcta utilización de la tecnología con el propósito de que alcancen su autonomía personal e integración.

Según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en Argentina, se estima que alrededor del 3.6% de la población total del país tiene alguna discapacidad visual. Esta cifra representa aproximadamente 1.4 millones de personas con distintos grados de dificultad visual o ceguera en Argentina. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas cifras pueden variar y están sujetas a actualizaciones conforme se realizan nuevos estudios y relevamientos. 

La discapacidad visual es una de las limitaciones que se presentan a la hora de acceder al universo tecnológico. Cuando internet, y las interfaces en general, eran únicamente en modo texto, la información era neutra y se podía representar igualmente en modo audio, texto o Braille. Las modernas interfaces de usuario, basadas en ventanas, íconos, imágenes, vídeos y animaciones, impiden que la información y servicios lleguen adecuadamente a las personas que presentan baja visión, ceguera total, daltonismo, vista cansada, cataratas u otros de los múltiples problemas de visión existentes.

La imagen muestra a un grupo de personas que están escuchando audiolibros y conociendo otros formatos de libros accesibles. La foto fue suministrada por Tiflonexos.

Los nexos de la tiflología

 

La tiflotecnología adaptada para las dificultades visuales comprende el conjunto de técnicas, conocimientos y recursos encaminados a procurar ayudas a personas ciegas, entregando los medios oportunos para la correcta utilización de la tecnología con el fin de favorecer su autonomía personal y plena integración. 

 

 

Innovación tecnológica: llave a la inclusión

La Biblioteca Argentina para Ciegos producía los libros parlantes y los libros en Braille, pero no era suficiente.

Con el auge de las plataformas de lectura digital con funcionalidades de accesibilidad, como lectura en voz alta y ajuste de contraste y aplicaciones que ofrecen libros en formato braille virtual se ha facilitado el acceso a la literatura para personas con discapacidad visual o baja visión.

La experiencia en la BAC y la escasez de material bibliográfico accesible, motivó a Pablo y a otros amigos a crear Tiflolibros en 1999: primera biblioteca digital de habla hispana para personas con discapacidad.

Tanto se expandió que hubo que en 2001 nació  Tiflonexos, asociación civil sin fines de lucro. Actualmente, están ubicados en un espacio cedido por la Biblioteca del Congreso de la Nación.

El objetivo de Tiflonexos es afianzar la autonomía y acceso a la lectura y propiciar  entornos accesibles, a través del aprovechamiento de la tecnología y el encuentro en comunidad.

Utilizando computadoras adaptadas con software lector de pantallas, generan la biblioteca digital y un espacio de intercambio y contacto entre personas con discapacidad visual de todo el mundo. 

Desde su creación hasta la fecha han sumado 72.600 libros disponibles en el catálogo, disponibles para quienes tengan discapacidad visual. 

Otro proyecto destacado es el de Libros Escolares Accesibles (LEA), que comenzó en 2014. 

“Más de 300 estudiantes utilizan este servicio en el que suman esfuerzos 40 editoriales, en su mayoría argentinas”, indica Juanjo Massini, quien presta servicio en el área de Comunidad de Tiflonexos.

“Trabajamos en tiempo y forma para que los textos estén disponibles el primer día de clases“, agrega Gonzalo Román, también del equipo, expresa que el proyecto. 

Cuando comenzaron lo hicieron con el apoyo del área de discapacidad del Gobierno de la Ciudad. Este año contaron con el financiamiento de la Fundación española ONCE.

La Biblioteca Tiflolibros ha recibido importantes premios y distinciones, entre los que destacan el premio al Empoderamiento Digital de Personas con Discapacidad otorgado por Unesco en 2016 y el premio Vidanta, otorgado por la Fundación Vidanta, la Organización de Estados Americanos y la Secretaría General Iberoamericana en 2015. 

 

“Nuestra experiencia de Biblioteca accesible global ha sido tomado de referencia por la Unión Mundial de Ciegos, en el proceso de negociación que en 2013 llevó a la adopción del Tratado de Marrakech para el Acceso a la Lectura de personas con Discapacidad Visual en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual”.

Pablo Lecuona 

Desafíos pendientes y caminos por recorrer

A pesar de los avances, queda mucho por hacer. La concientización sobre la importancia de la accesibilidad a la lectura sigue siendo un desafío. Educar a la sociedad y a los actores clave, como editores y bibliotecarios, es crucial para fomentar un cambio sostenible. 

Argentina está en un punto de inflexión, en el que el acceso a la lectura puede convertirse en una realidad para todos, independientemente de sus habilidades. 

Otros servicios

Además del trabajar para producir materiales accesibles, Tiflonexos también ofrece cursos, talleres para personas con o sin discapacidad visual y charlas informativas dirigidas a empresas o instituciones públicas.

Una de esas capacitaciones es el Taller de producción de textos accesibles; consultoría en accesibilidad digital para empresas; visitas guiadas en la que muestran los materiales y el proceso del trabajo, como en la Noche de los museos. 

Asignatura pendiente:

A pesar de los avances persisten desafíos significativos en la accesibilidad a la lectura en Argentina. La brecha económica es el punto de inflexión que puede limitar el acceso a tecnologías y servicios. 

Argentina ha avanzado considerablemente en su búsqueda de hacer que la lectura sea accesible, como un derecho fundamental y como un camino para fortalecer la diversidad cultural y la inclusión. 

La imagen muestra al equipo de trabajo de Tiflonexos, posando para la foto en la sala de lectura digital.
Infografía que indica los números más relevantes de Tiflolibros. Sobre un fondo gris, hay un globo terráqueo en la esquina superior izquierda y al lado se lee el título Tiflonexos en números

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